WEB del Viajero

Una bitácora para reflexionar…

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El remero

Fecha 16/09/2004 | Hora 10:50 | Publicado por Vicenç.
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Cuentan las crónicas que en el año 94, se celebró una competición de remo entre dos equipos, uno compuesto por trabajadores de España S.A., y otro por sus colegas de una entidad similar japonesa.

Se dio la salida y los remeros japoneses se empezaron a destacar desde el primer momento. Llegaron a la meta y el equipo español lo hizo con una hora de retraso sobre los nipones.

De vuelta a casa, la Dirección se reunió para analizar las causas de tan bochornosa actuación, y llegaron a la siguiente conclusión:

“Se ha podido detectar que en el equipo japonés, había un jefe de equipo y diez remeros, mientras que en el equipo español había un remero y diez jefes de servicio, por lo que, para el año próximo, se tomarán las medidas adecuadas.”

En el año 95 se dio de nuevo la salida y nuevamente el equipo japonés se empezó a distanciar desde la primera remada. El equipo español llegó esta vez con dos horas y media de retraso sobre el nipón.

Después del sonado rapapolvo de Gerencia, la Dirección se volvió a reunir para estudiar lo acaecido, y vieron que ese año, el equipo japonés se compuso nuevamente de un jefe de equipo y diez remeros, mientras que el español, tras las eficaces medidas tomadas el año pasado, se compuso de un jefe de servicio, dos asesores de gerencia, siete jefes de sección y un remero. Por lo que, tras un minucioso análisis se llega a la siguiente conclusión:

“El remero es un incompetente.”

En el año 96, como no podía ser diferente, el equipo japonés se escapó nada más dar la salida. La trainera española, que este año se había encargado al departamento de nuevas tecnologías, llegó con cuatro horas de retraso.

Tras la regata y a fin de evaluar los resultados, se celebró una reunión de alto nivel en la cuarta planta del edificio. Se analizó que el equipo japonés había optado, una vez más, por la composición tradicional de un jefe de equipo y diez remeros.

El equipo español, tras una auditoria externa y el asesoramiento especial del departamento de informática, había resuelto por una formación mucho más vanguardista compuesta por un jefe de servicio, tres jefes de sección con plus de productividad, dos auditores de Arthur Andersen y cuatro vigilantes jurados que no quitaban ojo de encima al único remero del equipo, al que habían amonestado y castigado, quitándole los pluses e incentivos, por el fracaso del año anterior. Al fin, tras varias horas de reuniones, se acordó:

“En la regata del 97, el remero será de una contrata externa. Dado que, a partir de la vigésimo quinta milla marina, se ha venido observando cierta dejadez en el remero de plantilla que rozaba el pasotismo en la línea de meta.”

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La secretaria

Fecha 15/09/2004 | Hora 10:45 | Publicado por Vicenç.
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¡Ayúdame Dios mío!
A ser una buena secretaria y dame una memoria de elefante para acordarme donde dejó mi jefe cada papel que pasó por sus manos y que después de 2 o 3 años quiere que se los traiga porque se imagina que me los dio.

¡Ayúdame Dios mío!
Para poder hacer seis cosas al mismo tiempo y rápido; dame tres o cuatro orejas para otros tanto teléfonos que suenan a la vez; varias manos para taquigrafía, máquina, archivo, recados y hacer café; unos cuantos ojos más para ver si sale mi jefe, para ver si llega, a quien espera o si llegó, para quien no quiere estar. Tener dedos de pianista; piernas de avestruz y nervios de astronauta.

¡Ayúdame Dios mío!
Para hacer rápido la carta “urgente” que me dicta a velocidad supersónica, porque me la debería haber dictado ayer y tenía que haber salido un día antes y que después de hecha, se queda tres días sin firmar, con el consiguiente e inminente ataque de histeria al que debo sobreponerme.

¡Ayúdame Dios mío!
Para no perder la paciencia, ni siquiera en el caso de que mi jefe, después de haberme hecho buscar durante horas un documento o carta, me anuncie, sonriendo y sin inmutarse, que hace una hora logro encontrarla en su escritorio.

¡Ayúdame Dios mío!
Para adivinar cuales son los papeles que no debo romper, cuando se me ordena hacerlo, porque me los van a pedir después con urgencia y me van a hacer buscarlos en la basura, si todavía están, y jugar al rompecabezas, sin que se noten las roturas.

¡Ayúdame Dios mío!
Para no creerme todo lo que me dice mi jefe en el sentido de que soy indispensable para el éxito de la empresa, que soy muy capaz, eficiente y trabajadora, porque a su primer grito destemplado, ladrando entre montañas de papeles sobre su escritorio, se me bajan hasta el suelo los aires de grandeza, las ilusiones y todo lo demás.

Si pudieras conseguirme esto, Señor, te estaría eternamente agradecida.

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El Jefe

Fecha 14/09/2004 | Hora 13:08 | Publicado por Vicenç.
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Cuando se hizo el cuerpo humano, todas sus partes querían ser el jefe.

El cerebro dijo:
“Ya que yo controlo esto y pienso por todos, yo debería ser el jefe”.

Los pies dijeron:
“Ya que nosotros transportamos al cuerpo allá donde desea el cerebro, y le permitimos así hacer lo qie él quiera, nosotros deberíamos ser el jefe”.

Las manos dijeron:
“Ya que nosotras hacemos todo el trabajo, y ganamos el dinero parra mantener todo el cuerpo, nosotras deberíamos ser el jefe”.

Y así siguieron el corazón, los ojos, las orejas y los pulmones.

Por fin, el ojo del culo habló y pidió ser el jefe.
Las otras partes del cuerpo se echaron a reir ante la idea de que un ojo del culo pudiera ser el jefe.

El ojo del culo montó en cólera, se cerró y se negó a funcionar.

Rápidamente el cerebro enfebreció, los ojos se pusieron bizcos y vidriosos, los pies estaban demasiado débiles para andar, las manos colgaban sin fuerza, y el corazón y los pulmones luchaban por sobrevivir.

Entonces, todos pidieron al cerebro que cediera y permitiera al ojo del culo ser el jefe; éste cedió y así se hizo.

Todas las otras partes del cuerpo hacían el trabajo, mientras que el ojo del culo les dirigía a todos y se ocupaba principalmente de la mierda como todo jefe digno de este título.

Moraleja:
No hace ninguna falta ser un cerebro para llegar a ser jefe, un ojo del culo tiene claramente más posibilidades.
¡Mira a tu alrededor para convencerte!

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Partes de accidentes

Fecha 13/09/2004 | Hora 00:51 | Publicado por Vicenç.
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Lo que sigue son declaraciones hechas en formularios de seguros de accidente, donde los conductores trataban de resumir los detalles con las mejores palabras posibles.

  • Volviendo al hogar, me metí en la casa que no es y choqué contra el árbol que no tengo.
  • El otro coche chocó con el mío sin previo aviso de sus intenciones.
  • Creí que el cristal de la ventanilla estaba bajado, pero me di cuenta de que estaba subido cuando saque la cabeza a través de ella.
  • Un camión retrocedió a través de mi parabrisas y le dio a mi mujer en la cara.
  • El peatón chocó contra mi coche y después se metió debajo.
  • El tío estaba por toda la calle y tuve que hacer varias maniobras bruscas antes de darle.
  • Saqué el coche del arcén, miré a mi suegra y me fui de cabeza al terraplén.
  • Tratando de matar una mosca choqué contra el poste de teléfonos.
  • Había estado todo el día comprando plantas y al volver a casa, cuando llegué al cruce, un arbusto surgió de repente oscureciendo mi visión y no pude ver el coche que venía.
  • Cuando llegué al crucé apareció de pronto una señal donde nunca había habido una señal de STOP antes y no pude parar a tiempo de evitar el accidente.
  • Llevaba cuarenta años conduciendo cuando me dormí al volante y tuve el accidente.
  • Para evitar colisionar con el parachoques del coche de delante, atropellé al peatón.
  • Mi coche estaba correctamente aparcado cuando retrocediendo le dio al otro coche.
  • Un coche invisible que salió de la nada me dio un golpe y desapareció.
  • Le dije al policía que no estaba herido, pero cuando me quité el sombrero descubrí que tenía fractura de cráneo.
  • El peatón no sabía en qué dirección correr, así que le pase por encima.
  • Vi una cara triste moviéndose lentamente, cuando el señor mayor rebotó en el techo de mi coche.
  • La causa indirecta del accidente fue un tipo bajito en un coche pequeño, con una boca grande.
  • Cuando el coche salió de la calzada salí despedido. Más tarde me encontraron en un hoyo unas vacas sueltas.
  • El poste de teléfonos se estaba acercando y cuando maniobraba para salirme de su camino choqué de frente.

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La cadena de la felicidad

Fecha 12/09/2004 | Hora 23:02 | Publicado por Vicenç.
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Estimada esposa:

Como no es posible dialogar contigo de este tema, debido a que das la impresión de pasar “ligeramente” del asunto, me he permitido confeccionar una estadística a través de un año de recogida de datos y someterla a tu consideración.

Durante el mismo, he llevado la iniciativa para hacer el amor contigo 365 veces y solamente tuve éxito en 24 ocasiones, lo que hace un promedio aproximado de una vez cada quince días.

Te expongo a continuación los motivos de mis continuos fracasos:

  • Estabas cansada: 52 veces
  • Habías ido a la peluquería: 12 veces
  • Porque no era el día apropiado: 19 veces
  • Hacía mucho calor: 22 veces
  • Hacía mucho frío: 23 veces
  • Era muy tarde: 14 veces
  • Te hiciste la dormida: 70 veces
  • La ventana estaba abierta y podían vernos: 9 veces
  • Tenías dolor de espalda: 8 veces
  • No estabas de humor: 21 veces
  • Hubo visitas hasta muy tarde: 11 veces
  • Te dolían las muelas: 6 veces
  • Se podían despertar los niños: 17 veces
  • Habías comido demasiado: 10 veces
  • Miraste la televisión hasta muy tarde: 7 veces
  • El chico estaba llorando: 14 veces

Lo que hace un total de 341 veces.

De las 24 en que tuve éxito, 23 no fueron satisfactorias porque:

  • 4 veces dijiste que me diera prisa y acabara pronto
  • 11 veces tuve que despertarte durante el “acto”
  • 1 vez te distrajo una mosca
  • 3 veces me dijiste que necesitabas más dinero
  • 2 veces perdí la inspiración al decirme que el techo necesitaba pintura
  • 2 veces más lo hice al preguntarme: ¿qué quieres comer mañana?
  • Y finalmente, 1 vez tuve miedo de haberte lastimado pues me pareció que te habías movido

Cariño: ¡Tu marido te echa mucho de menos!

Cadena de la Felicidad:
Esta cadena ha sido hecha para hombres casados, agobiados y cansados.
No es necesario enviar dinero.
Envía 5 copias de esta carta a 5 amigos que sean de tu entera confianza.
A continuación haz un paquete con tu mujer y envíalo al primero de la lista añadiendo tu nombre en último lugar.
En breve recibirás 15.625 mujeres y alguna de ellas podrá ser interesantísima o, al menos, diferente de la tuya.

No cortes esta cadena:
Un marido la cortó y recibió de nuevo a su propia mujer.
Un conocido mío había recibido ya 18 mujeres. Ayer asistí a su entierro, pero tenía una sonrisa en los labios que jamás le había visto antes.

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