El que se aprovecha de un delito es culpable de él.
La invencibilidad es una cuestión de defensa, la vulnerabilidad es una cuestión de ataque.
La muerte no nos concierne, porque mientras vivimos, no existe; y cuando existe, ya no vivimos.
Lo que nos hace felices no es la cantidad sino la calidad.
No arruines lo que tienes deseando lo que no tienes.
El amor consiste en sentir que las paredes del alma caen.
La mejor victoria es vencer sin combatir.
El arte de ser sabio es el arte de saber qué pasar por alto.
Solo quienes tienen la capacidad de soñar pueden cambiar el mundo.
La felicidad depende de nosotros mismos.
La educación es el mejor recurso para la vejez.
Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después.
Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en la medida adecuada, en el momento adecuado, con el propósito adecuado y de la forma adecuada, eso ciertamente no es sencillo.
El desorden llega del orden, la cobardía surge del valor, la debilidad brota de la fuerza.
El conocimiento comienza en el asombro.
Los deseos naturales y necesarios son fáciles de satisfacer.
Perdemos lo seguro por buscar lo incierto.
Maniobrar con un ejército es ventajoso. Maniobrar con una multitud indisciplinada, es peligroso.