El placer en el trabajo pone perfección en el mismo.
Lo que los antiguos llamaban un luchador astuto es aquel que no sólo gana, sino que resalta por ganar con sencillez.
Prefiero el conocimiento a la riqueza, porque uno es transitorio y el otro eterno.
La necesidad es la madre de la invención.
La filosofía comienza en la admiración.
La finalidad del trabajo es obtener tiempo libre.
La invencibilidad es una cuestión de defensa, la vulnerabilidad es una cuestión de ataque.
La preocupación germina en la cuna de la ignorante pereza.
No son los ojos los que ven, sino que nosotros vemos por medio de los ojos.
La sabiduría consiste no sólo en ver lo que tienes ante ti, sino en prever lo que va a venir.
El conocimiento que se adquiere bajo coacción no obtiene asidero en la mente.
La felicidad depende de nosotros mismos.
Lo más seguro es no ponerse en peligro.
No puedes ocultar el sol con una red, ni la verdad con argumentos falsos.
Aquel que quiera mover el mundo primero debe moverse él mismo.
La mejor victoria es vencer sin combatir.
El alma del hombre es inmortal y es el verdadero ser.
Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en la medida adecuada, en el momento adecuado, con el propósito adecuado y de la forma adecuada, eso ciertamente no es sencillo.